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En 2009, al cumplirse 700 años de la caída del castillo y la rendición de los templarios, todavía debemos dar gracias porque resten estas humildes muestras de aquella pasada grandeza.
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Salud y fraternidad.
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Salud y fraternidad.
De sus varias ventanas, solo la del muro sur, conserva un poco corriente capitel vegetal, con collarino sogueado...
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Queremos destacar, no obstante, el comportamiento de dos sacerdotes, no por ser mejores que los demás, sino por ser los más recientes ejemplos de una entregada amabilidad que va más allá de lo que merecíamos.
Este verdadero hombre de su Dios, nos regaló toda una tarde, gozosa por la compañía y llena de cultura, entre sus templos de Vallejo de Mena, Siones y El Vigo, ilustrándonos de forma apasionada sobre estos edificios medievales, con sencillez y espíritu abierto a todas las ideas, aunque fuesen ajenas a su fe.
“Y entonces vino Njord con su barba negra,
El carácter “solar” y “revitalizador”, abarca toda su genealogía. Es hija de Njord, dios gaélico del viento y el mar, y de Nerthus, la Madre Tierra. Su hermano gemelo es Freyr, dios de la luz solar fertilizadora junto con la lluvia. Su esposo es Odur, el sol del verano que trae la abundancia. Incluso su aspecto oscuro es positivo, cuando participa en los combates, como Walfreyja, “conductora de las Walkirias”, se reparte con Odín los espíritus de los héroes muertos en batalla, que ella hace habitar en su luminoso palacio de Sessrumnir.
Tenía numerosos templos por toda Europa, que persistieron en la Edad Media, el gran santuario de Freyja en Magdeburgo fue destruido por Carlomagno (742-814), aunque pervivieron los pequeños templos rurales al menos hasta el s.XII. El gran templo de su hermano Freyr, en Uppsala (Suecia), sobrevivió hasta mediados del s.XIII. Cuando sus templos fueron destruidos por la prepotente intolerancia judeo-cristiana, los campesinos continuaron su veneración a los hermanos, Freyja y Freyr, mediante cuencos de leche que colocaban en los sembrados, para refrigerio de los divinos gatos.
No obstante las restricciones, anatemas y persecuciones, una gran parte de las gentes sencillas continuaron venerando a los gatos de Freyja, y al morir escogían ser enterrados, no bajo el signo del dios judeo-cristiano, sino bajo la protectora rueda solar, el poliskel de numerosos brazos, símbolo de la energía revitalizadora del Sol. Así, numerosos templos románicos conservaron, hasta no hace mucho, gran cantidad de estelas funerarias marcadas por el símbolo de Freyja y sus gatos sagrados.Salud y fraternidad.
“Diez negritos se fueron a cenar.
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En las enjutas, a cada lado de las arquivoltas, podemos apreciar un friso con el mítico Collegium apostolorum, los doce discípulos en dos grupos de seis. Bajo éstos, en otra placa a la izquierda, aparece el Cristo en la última cena, con Judas a su diestra y Juan a su siniestra, y en la enjuta derecha, está el típico león que cobija bajo sus patas un personaje tendido.
Esto es otra rareza, pues lo común es que aparezcan dos leones con personaje, uno a cada lado de la portada. Aquí solo hay uno y esa peculiar “Santa Cena para tres”, la cual merecería, por si sola, todo un tratado de simbología. Con ese Judas que, al tiempo de ser “alimentado” por el Cristo, no pierde la ocasión y atrapa un pescado de la fuente, mientras Juan duerme plácidamente confiado sobre el pecho del Maestro. Y el tema de los "peces" es, en este templo, algo digno de estudio sobre lo que deberemos volver...
Aquella cena mística es lo más extraño, puesto que la lógica interna exigiría, como mínimo, que el particular banquete estuviese, al menos, en el centro del grupo apostólico. Lo cual habría creado un problema mayor, ya que nos encontraríamos –y aún separados nos los encontramos- con “catorce apóstoles”. Los doce del friso, mas los dos de la mesa, que junto al Cristo, hacen un total de quince personajes.