martes, 26 de febrero de 2013

Ribera del Duero: Fuentelisendo, duendes del vino y ninfas del agua.

Fuentelisendo (Burgos), la fuente celtíbera y al fondo la parroquial de San Pedro.
 
Acostado a la orilla izquierda de la vitivinícola Ribera del Duero aparece, sobre un otero, el caserío de Fuentelisendo en un ramal de la vieja calzada romana de Septempublicam a Rauda -Sepúlveda a Roa-. Por aquí anduvieron celtíberos y romanos, antes que visigodos y musulmanes, cultivando sus vides y elaborando aquel vino dotado de prodigiosas virtudes por los duendes de las bodegas.
El peculiar topónimo viene de la antigua denominación "Fuente Lisendro", deformación de "Fonte Aldesando", que algunos dicen significar "Fuente sobre una ladera" en el habla de los repobladores llegados del área vascona en el s.X.
Presumen por aquí, cosas del gracejo rural, de ser uno de los municipios españoles con nombre más largo en una sola palabra, pues contiene trece letras. Inicialmente pertenecía a la provincia de Segovia, hasta que en la reforma provincial de 1833 quedó integrado en la de Burgos.
 
Sobre empinada ladera, la fuente ancestral que da nombre al pueblo y alrededor de la cual creció.
 
Lejos de su grandeza pasada hoy mantiene vivo al pueblo el esfuerzo de sus viticultores, agrupados alrededor de la única bodega superviviente, cuyo símbolo es una gran viga de quince metros, rescatada de la prensa de uno de los viejos lagares que hubo tras el templo parroquial. Artefacto de antañona tecnología, que ha hecho que los ribereños se refieran a este pueblo como "el de la bodega de la viga".
Es posible rememorar su pasado vinícola, visitando el "Lagar de La Rapada", recuperado como "Museo Lagar Romano" por la asociación local Enópolis. Otros momentos para conocer sus añejas tradiciones son durante las Fiestas Mayores, entusiásticamente animadas por las Peñas, o con motivo de la Semana Cultural organizada por la Asociación Deportivo-Cultural y, también, en el trascurso la entrañable Semana Santa, con sus "salves" enfrentadas a dos voces entre hombres y mujeres. 

La fuente cien veces remodelada y restaurada, todavía en uso al cabo de los siglos, parece un pequeño templo de las aguas.
 
La patrona del lugar y protectora de sus viñas, es la Virgen de los Dolores, una imagen del s.XVII, de la escuela de Gregorio Fernández, que sustituyó a una vieja talla románica de tez "morena": Nuestra Señora de la Vid.
Aunque resulte chocante, existe otra patrona de Fuentelisendo, la Virgen de la Cueva. Talla del s.XIII, aparecida en un santuario rupestre prerromano, en la margen izquierda del río Riaza. Alrededor de esa cueva se levantó el pueblo de Hontangas de Roa y desde allí ejerce su patronazgo, sobre la Comunidad de Villa y Tierra de Haza compuesta por dieciséis pueblos.
Su ermita guarda en el interior aquella cueva en que quiso aparecerse la Virgen y de la que se negó a partir, cuando fue cargada en un carro de bueyes por los vecinos de Adrada de Haza. La celtíbera cueva también guarda un milagroso manantial...
Otra curiosidad no menos enigmática, también relacionada con el agua, nos espera en Fuentelisendo. 

No deja de ser curioso que, en la tierra del vino, el culto del agua esté tan presente.
 
En 1158 la villa pasó por herencia al Abad de Usillos (Palencia), quien en 1233 lo donó al Cabildo de Husillos. Luego, el pueblo corrió de mano en mano, pasando de unos a otros nobles y reyes, como moneda de cambio, debido a la riqueza que los cultivos vinícolas proporcionaban al lugar.
Junto con el vecino Corcos* era uno de los diecinueve núcleos, con alfoz propio, dependientes de la Comunidad de Villa y Tierra de Haza. Cuando a mediados del s.XVII Corcos se despobló a causa del rigor del clima, los vecinos de Fuentelisendo obtuvieron permiso del Obispo de Osma para aprovechar cuanto pudieran del abandonado templo. Así tomaron, no sólo su campana y pila bautismal, sino las viejas piedras con las que reconstruyeron su propio templo parroquial de San Pedro ad Vincula.

 
Viejas piedras reutilizadas en la "fuente románica", dotadas de nueva vida en otro edificio "sagrado".
 
Fuentelisendo tenía un templo románico, pequeño aunque de buena factura, pero la prosperidad económica propiciada por el comercio del vino fue su ruina.
Deseando los vecinos ampliar su parroquial, no tuvieron mejor idea que derribarlo y con sus piedras, junto con las del vecino templo abandonado de Corcos, levantar un edificio más suntuoso. En su interior sobreviven las pilas románicas de los dos templos citados, ejemplares sencillos pero bellos y de interesante simbolismo.
Terminadas las obras, algunas de las piedras románicas sobrantes se utilizaron para remodelar y embellecer la fuente, de origen prerromano, que da nombre a la población. En su forma actual consta de dos arcos sostenidos en el punto de unión por una columna doble, con capitel dúplice y cimacio. Pero está todo tan gastado, por los elementos, que es imposible reconocer allí escultura alguna.

Pero el tiempo no perdona, los elementos han erosionado las románicas formas hasta disolverlas.
 
¿De dónde proceden tan escasos restos románicos? ¿Del reconstruido templo parroquial de Fuentelisendo, o del desmantelado templo de Corcos?
Hoy día, en el páramo de Corcos no queda nada del abandonado pueblo, tan sólo un paredón de la torre del templo medieval, su recuerdo en los escritos de Floridablanca, Madoz, o Miñano y la leyenda tradicional que justifica el abandono de Corcos a causa de una plaga de serpientes, propiciada por una vengativa bruja que además envenenó la fuente**.
Da la "casualidad" que estamos en una comarca donde numerosos pueblos, de origen prerromano, llevan el topónimo "fuente": Fuentecén, Fuentemolinos, Fuentenebro, Fuentelcesped, Fuentespina y el citado Fuentelisendo. El propio "Hontangas" hace alusión a las "fontanicas": fuentecillas, entre las que se encuentra el manantial de la cueva de la Virgen.
Todos y cada uno de tales lugares se enorgullece de su vieja fuente, sobre la que cuentan sabrosas leyendas, donde en tiempos celtíberos moraban ninfas de las aguas... 
 
Fuentelisendo conjuga el culto a Baco, en sus lagares y bodegas, con el culto a las ninfas del agua, en su "fuente románica"...
 
Sobre la desierta meseta de Corcos, el milenario Serbal de Haza continúa impasible viendo volar los siglos sobre sus ramas, inmutable ante los humanos que pasan y desaparecen como la niebla que arrastra el frío cierzo del páramo.
En Fuentelisendo la vieja fuente continua manando calladamente su agua de siglos, añorando quizá aquellos bueyes y mulas que saciaban en ella su sed, extrañando la ausencia de las mozas que acudían a colmar sus cántaros entre cánticos y risas.
La ninfa sempiterna que protege el manantial continúa sentándose sonriente al borde del pilón, donde algunos afortunados podrán contemplarla ciertas noches de plenilunio mientras alisa sus dorados cabellos con peine de oro...
 
Salud y fraternidad.
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* No confundir con "Corcos", despoblado de Gredilla de Sedano (Burgos). 
** Leyenda tópica que se extiende a diversos despoblados, donde se culpa a mágicas plagas de "gafuras, -es decir, bichos variados como saltamontes, culebras, gusanos, hormigas, etc.-, del motivo por el que sus habitantes hubieron de abandonar el lugar. Son numerosos los enclaves peninsulares despoblados -y aún europeos- donde se repite el cuento.

4 comentarios:

juancar347 dijo...

Recuerdo ese lugar y esa fuente, en la que todavía puedo ver los pececillos de colores nadando en las aguas del pilón. Costumbre ésta de echar pececillos en las fuentes que, como también sabes, se extiende a numerosos lugares. Otro que recuerdo, sería la fuente que queda enfrente de la colegiata cántabra de San Martín de Elines. Me llama mucho la atención, de que este mismo recurso -aunque posiblemente con un origen más antiguo- se localice también en un pueblo de Cáceres que, como sabes, tuve oportunidad de visitar el pasado mes de agosto: Tejeda de Tíétar. Otra fuente de similares características y tan parecida a esta, que me sorprendió muchisimo. Ignoro si ésta formaba parte de un templo anterior (posiblemente, como la propia parroquial, al parecer, levantada sobre o en las cercanías de un antiguo cemnterio romano), pero al menos, me consta que los vecinos la han sabido dar la importancia que tiene y en la actualidad se mantiene protegida. También por allí circulan leyendas similares y abundan las fuentes y las ninfas que en ellas habitan, y aunque muchas están dentro de propiedad privada, su nombre ya induce al misterio, cuando no a la especulación: de la Oca. En fin, posiblemente hubiésemos preferido contemplar la parroquial o las parroquiales de donde se extrajeron esos sillares y capiteles que ahora conforman la fuente, pero después de todo, el detalle de su contemplación, no dejó de ser toda una experiencia.
Un abrazo

Alkaest dijo...

Quizá esa fuese antaño una actividad económica añadida, criar peces en los pilones, a modo de cetarias, para consumo de la comunidad local.
Cosa que no quita encanto y misterio a las fuentes, sino que las complementa.
¿Explicaría eso tantas esculturas románicas, donde una "sirena-ninfa" lleva peces en sus manos?

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

¿No harás referencia, por casualidad, a la de Armentia, entre otras?. Pero pudiera ser que fuera una explicación. A veces -quizás demasiadas- pensamos en una misteriosa complejidad, cuya solución puede ser tan sencilla como la que acabas de ofrecer en tu comentario...

blogger dijo...

Lo de los peces en fuentelisendo es cosa nueva... cuando dejo de beber el ganado en las fuentes empezaron a echar peces para q lo mantuviesen limpio. Cuando yo era txiki lo unico q habia eran ranas renacuajos y baba verde