Los Antruejos en el pueblo de Villanueva de Valrojo (Zamora), 5 de febrero de 1989
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"Nuestros predecesores, permitieron esta Fiesta. Vivamos como ellos y hagamos lo que ellos hicieron. No con seriedad, sino tan solo por juego y para divertirnos, siguiendo la antigua costumbre, a fin de que la locura que nos es natural y que parece nacida en nosotros desaparezca y se evada por ese canal, al menos una vez al año. Los toneles de vino estallarían si de vez en cuando no se les abriera la piquera para que penetrara el aire en ellos. Ahora bien, nosotros somos unos viejos toneles, que el vino de la Sabiduría haría estallar si lo dejásemos hervir de esa manera con una contínua devoción al servicio divino. Hay que airearlo y aflojarlo por temor a que se pierda y se desparrame sin beneficio alguno".
[Carta circular de la Facultad de Teología de París, fechada en marzo de 1444].
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En Villanueva de Valrojo (Zamora), todavía corretean los zarrones, moharrachos, destrozonas o botargas, a la sombra de la espadaña de su templo románico. Como tantas generaciones de mozos y mozas, desde el Medievo hasta aquí, van y vienen, del templo a la plaza, haciendo sonar los cencerros que agitan en sus espaldas, mientras perpetran mil trapacerías a los convecinos. Luego, se toman con ellos unas copitas de "orujo", en el único bar del pueblo. Los jóvenes, exultantes por sus hazañas, los viejos, nostálgicos por aquellos carnavales perdidos en la lejanía del tiempo.Y a la postre, todos contentos, porque de un modo u otro, como sus antepasados románicos, han "aireado" el espíritu, antes de que un hervor demasiado concentrado hiciese estallar los "toneles del alma".
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Salud y fraternidad.