domingo, 1 de febrero de 2009

Imbolc y Amburbale: “Festa Candelarum”.

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“De los santos de febrero, santa Brígida el primero, el segundo Candelero, el tercero san Blas, santa Águeda, dos más”.
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El primero de febrero, los pueblos celtas, celebraban el Imbolc, en honor a la Diosa Madre Brigit, que en la Galia era conocida como Brigind y en Britania como Brigantia. Se dice que tiene dos hermanas, Brigit la sanadora y Brigit la herrera, por eso fue representada como diosa de rostro triple. Sus animales totémicos son dos bueyes mágicos, Fea y Feimhean, así como un verraco salvaje, Torc Triath.
Es la fiesta de la fertilidad, simbolizada por el fuego de Kildare, mantenido por nueve druidesas sobre la colina de Sidh. El soplo de éstas hace hervir el caldero, donde se cuece el filtro que repara las fuerzas de la Naturaleza adormecida, las cuales, bajo la influencia de la luz creciente, propician la unión de la Tierra Madre y del Sol para reanimar la vida, preparando la multiplicación del ganado y las abundantes cosechas del solsticio de verano.
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Retablo de Nuestra Señora de Candelaria, Virgen Negra de las Islas Canarias, s.XVI. Templo de Santa Úrsula, Adeje (Tenerife).
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La Diosa Madre Brigit, “la ensalzada”, hija de Dagda, el druida de los dioses, es patrona de bardos, herreros, médicos y parturientas. Cuando la nueva religión llegó a Irlanda, Brigit, fue sincretizada como santa Brigit y en otros lugares como Brígida, pero su hagiografía conservó numerosos elementos simbólicos de la divinidad original que suplantaba. En Irlanda, una cabeza triple de la diosa celta, fue empotrada en un templo cristiano y canonizada popularmente como santa Bride de Knockbridge. Y por diversos puntos de la geografía europea siguen celebrando a Brígida-Brigit, como en el celtíbero pueblo de Fuentepiñel (Segovia), donde todavía los vecinos hacen hogueras junto a la ermita románica y a su calor convidan con café, pastas, y vino, a cuantos quieran acompañarles. O en Villanueva de Odra (Burgos), donde hacían lo mismo en otra ermita románica y algunos se disfrazaban como “diablos”, animales o genios de los bosques para “espantar las tinieblas del invierno y llamar a la primavera”.
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La voz “Candelaria” proviene del latín Festa Candelarum, fiesta de las candelas, cuyo origen se sitúa en Oriente hacia el s.IV, que la nueva religión celebra el 2 de febrero, pues según su mitología se conmemora con ello la Presentación del Niño Jesús en el Templo y la Purificación de la Nuestra Señora, según el rito hebreo del que deriva el cristianismo. El nombre proviene de los cirios o candelas bendecidos al principio del oficio religioso, en teoría para recordar al Cristo como “la luz de las naciones”.
Introducida en occidente hacia el s.VII, la fiesta relegó a un segundo plano la figura de Jesús para centrarse en la de Nuestra Señora. Y ello por un motivo muy simple, porque dicha fiesta se introdujo para sustituir unas celebraciones que la Antigua Religión realizaba en tales fechas, desde oriente hasta occidente. Las Amburbale, de origen grecorromano con raíces orientales.
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Las Amburbale, del latín amburo (quemar alrededor), se celebraban en honor de Ceres, la Madre Tierra fecunda. Los participantes iban en procesión desde Atenas a Eleusis, portando antorchas, y en Roma era la imagen de Ceres quien sujetaba en su mano una antorcha. ¡Una candela!
Es la propia Iglesia quien reconoce, tímidamente, este sincretismo, al afirmar que la procesión y utilización de “candelas” en la Candelaria, tiene un carácter “penitencial” como reparación por las “orgías” celebradas durante las Amburbale. E implícitamente, admite que la importancia del símbolo “fuego”, “luz”, “candela”, se materializó al incorporar una vela en la mano de Nuestra Señora, a semejanza de aquella antorcha que Ceres tenía en la suya. Porque la utilización de candelas no deriva de sus textos mitológicos, sólo san Lucas cita el rito hebraico de la Purificación y en ningún momento de la ceremonia aparecen cirios o candelas. No obstante, Europa llenó sus templos románicos de imágenes de la Candelaria con una vela verde en la mano...
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Las fiestas del Imbolc, como las Amburbale, fueron sincretizadas por la nueva religión mediante las celebraciones consecutivas de santa Brígida, la Candelaria, san Blas y santa Águeda, por lo que resultó un sincretismo confuso, siempre a remolque de las manifestaciones populares. La Iglesia asumió este sincretismo y le dio contenido teológico, en aras de un mayor control del “ganado” que pastoreaba, tan sólo cuando comprobó que el pueblo había realizado el acto sincrético a la inversa. Es decir, que había aceptado el cambio de “titularidad” para la fiesta, pero conservando los elementos simbólicos de la antigua celebración: hogueras, velas, alimentos, bailes, disfraces, cencerros...
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Salud y fraternidad.

12 comentarios:

syr dijo...

Es todo eso, sin duda, pero mucho más. Quizá no se encuentre en la historia de la civilización ni del arte religioso, un exponente más claro, no ya de sincretización, sino de unicidad en la miscelánea de la cultura universal y su adaptación al cristianismo.
Imbolc, céltico,como predecesor del tiempo de Cuaresma con su dieta excluyente de todo tipo de carne y comienzo de dieta de cereal ( ¿las roscas de San Blas?). La irlandesa Santa Brígida, portadora del fuego solar que anuncia el protagonismo de la luz y renacer de la Madre Tierra tras el Samhain con su vela de sebo graso animal ( cuando Proserpina cede su reinado a su madre Ceres). La Candelaria ( tu Virgen Negra templaria, amigo Rafael), como símbolo purificador del fuego ( nuestra Santa Águeda con su milagrosa superación del martirio a que fue sometida en defensa de su virginidad "Bride ´s Bed" y remedio cuaresmal para lograr dominar el fuego de la propia concupiscencia o inclinación a la sensualidad).
Y luego, el ritual popular de fiesta, baile y disfraz, reminiscencia de las romanas Lupercalias, donde los jóvenes anunciaban la ritualidad de la purificación ( ¿ entronque con la festividad de la Purificación o cuarentena de la Virgen María?). Y de nuevo la leche como elento purificador: la inagotable vaca de la diosa Brigit frente a la loba de Rómulo y Remo.
Al fín, nada más que un intento por sincronizar el tema de la Pascua entre iglesias de Roma e Irlanda, porque la fecha del Nacimiento no les cuadra.

De todas formas un precioso regalo para alguien a quien, en ese preciso día, por vez primera no podré regalarle una tarta con 95 velas.
Allá donde te halles:¡ Felicidades, papá¡

Alkaest dijo...

¡Carayu Syr, que esto es un blog y no una enciclopedia! Da gracias que me extendí tanto como pude, sin llegar a excederme en erudiciones variadas.
Por supuesto que hay más, y tanto que hay más. Un libro entero y algún capítulo de otro.

Me uno a tus felicitaciones, para el que partió, aunque no tuve el gusto de solazarme con su trato y conversación. Pero intuyo que muy especial hubo de ser el personaje, cuando dejó aquí un ejemplar humano como tú...

Salud y fraternidad.

Baruk dijo...

No deja de sorprender que en lugares distanciados, por las mismas fechas y bajo nombres diferentes hayan fiestas de significado similar.

Registro akásico o es que el mundo es un pañuelo?

Anderea dijo...

Un abrazo, Syr.

Siempre tan interesante tu blog y sus comentarios, Alkaest.

Gracias.

Alkaest dijo...

Si Baruk, como dijo aquel, con un razonamiento muy "einsteniano": "El mundo es un pañuelo y el universo una sábana".

El resto, es culpa de la falta de originalidad de los "guionistas". Es mucho más fácil hacer un "refrito" -un "remake", que dicen los sajones en su bárbara lengua-, que inventar una historia novedosa.
Está claro, que se vende mejor un producto que copia las características de otro, el cual ya ha probado su eficacia comercial.

Y no hablo de "Coca-Cola", hablo de religión. Aunque, después de todo, ¿no son la misma cosa...?

Salud y fraternidad.

Pilara dijo...

Estimado Alkaest, lei tu entrada puntualmente el domingo y me quedé impresionada, como siempre, con tu exposición y si te soy sincera lo que me dejó sin palabras y con un nudo en la garganta que no me permitió hacer comentario alguno fue la felicitación de Syr a su padre.
El mio, también nació en febrero y por un momento lo recordé hablando de San Antón,la Candelaria , San Blas...fechas muy señaladas en en el pueblo y en los de los alrededores.

Me uno a la felicitación y espero que donde se encuentren se celebren las fiestas con la bondad y la alegría con que mi padre las vivió y disfrutó en su juventud.

Un fuerte abrazo.

Alkaest dijo...

Querida Pilara, yo expongo cosas que os "maravillan", pero luego sois vosotros los que me dáis en qué reflexionar. No está mal el intercambio: conocimientos eruditos, a cambio de experiencias humanas.
Esto viene a cuento del recuerdo a los padres, y en general de los "antiguos", por una cosa muy sencilla. Las personas anteriores a la "era informática" tenían un sentido de la "fiesta", de los "festivo", bastante diferente. Vívían estos acontecimientos con otra perspectiva, mas "humana", interiorizándolos.
Creo que debido a la mayor cercanía, e importancia, del mundo rural, la fiesta se vivía en sentido comunitario, de relación entre indivíduos: familias, vecinos, pueblos, etc.
El "festejar" era escasamente sofisticado, se basaba en un rito, dramatización, o "iniciación" -sacra o laica-, que mediante su repetición propiciaba la continuidad y estabilidad de la comunidad. Era, por así decirlo, una forma "monótona" de romper la "monotonía" vital diaria. Se repetía, con unos intervalos, cuyo ciclo estaba lo bastante alejado del anterior para no causar hastío.
Los placeres eran sencillos: la ceremonia sacra para contentar al clero, quizá una comida especial, un poco más de bebida que lo habitual, algún baile con sus músicas propias, tal vez pantomimas y facecias burlescas.
Todo ello, trufado de conocimientos tradicionales que, así, se iban transmitiendo a las siguientes generaciones.
Claro que, todo ello, solo era posible en una sociedad de grupos no demasiado grandes. En cuanto las ciudades se convirtieron en... bueno, en lo que son hoy, ese sentido festivo fue desapareciendo, se transformó en otra cosa. Los relatos, tradiciones y conocimientos de los ancestros, se convirtieron en "las batallitas del abuelo", y entramos en el siglo XXI.
Y no, no creo que cualquiera tiempo pasado fue mejor. Ni estoy, con esto, añorando los "viejos buenos tiempos", sino tan sólo, aquello que de bueno tenían los "viejos malos tiempos". Cuando éramos más ingénuos, tanto como para deleitarnos con "las cosas de los antiguos".
Porque ¿hemos superado lo antiguo, o simplemente lo hemos disfrazado de otra cosa? ¿Hemos cambiado, lo que consideramos "tonterías antiguas", por sabiduría moderna, o simplemente por tontería moderna?
Tontería por tontería, me quedo con la de antes. Más apegada a la tierra, más relacionada con la Naturaleza, más unida a unas divinidades menos "divinas" y más cercanas a la humanidad.

Hay que ver, la de filosóficos "disparates" que se le ocurren a uno en este Febrero tan disparatado...

Salud y fraternidad.

pallaferro dijo...

Interesante entrada y muy interesantes comentarios.

Lo que llega uno a aprender visitando una casa amiga.

Cordiales saludos

Polvorilla dijo...

Pues yo creo, que una forma de recuperar lo "antiguo", de sincretizar la cultura universal, que más que cultura podríamos llamarlo "espíritu", de entroncarnos con la Madre Tierra, nunca mejor dicho lo de tronco (por lo de las raíces y esas cosas...)es dejarnos sorprender. Ya sea por una iglesita románica, tan sencilla en su bellleza, o tan intricada en su simbología, o por los amigos encontrados en este espacio cibernético (¡tan extraño él!), que, al igual que las iglesias nos enseñan, nos sorprenden, nos acompañan y, a medida que pasa el tiempo uno no deja de pensar que compartieron otras vidas a nuestro lado y que, esto, sólo puede ser un reencuentro. Un gozoso "festejar" en el intrincado camino de la vida.
¡Gracias a todos vosotros,y en especial a Alkaest, por compartir conmigo, escuderilla de tres al cuarto, entre tan nobles caballeros, vuestra sapiencia, vuestro verbo y vuestra mirada, siempre sorprendida, como la de un niño!

Minerva dijo...

Feliz candelaria!

Fuerza, prosperidad y alegria

...y diría Tamales, pero alla no hay :P

Sonia dijo...

Acabo de volver de visitar Torres del Río (Navarra) y buscando significado a unos símbolos que he fotografíado me he topado de bruces con tu estupendo blog.
Tres de ellos son los que encabezan tus textos.
Te seguiré leyendo.
Me encanta el románico y lo céltico aunque me considero una humilde aficionada.
Creo que éste es un buen sitio para seguir aprendiendo.
Un saludo.

maliayo dijo...

Hola, me gustaria saber si alguien conoce la lengua de las inscripciones que figuran en distintas partes de la imagen de la Virgen María de la Iglesia de Santa Úrsula de Adeje en Tenerife. Estoy interesado en su inocografía y me llama la atención las inscripciones que en ella aparecen. Gracias