miércoles, 25 de junio de 2008

¡...Porque la salud del cuerpo, se fragua en la oficina del estómago, amigo Sancho!

Solito, en lo alto de su nido, como un azor. Templo de San Miguel, s.XII, Sacramenia (Segovia). [Diapositiva 19 mayo 1991].
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Esta es la historia de otro renuncio, la destapamos porque confesando parece que uno ha pecado menos.
Nos dejamos caer por Sacramenia, un mayo "florido y hermoso". Lo malo -siempre hay un "pero" contra los buenos propósitos-, es que era justo la hora de comer y no había abundancia de lugares para ello, sino más bien escasez. Así es que, tras breve conciliábulo, decidimos dedicar nuestras energías a reponer las ídem. Quedárase la visita al templo para más luego...
Por cierto, el único lugar, por ese entonces, donde templar las gaitas del estómago era una curiosa "carnicería-casa de comidas". Donde resultó que, además de fresca, la comida casera estaba para chuparse los dedos. Ensalada, chuletillas de cordero, vino de la tierra, postre rústico, café... Y no hubo copa y puro, porque no trabajamos ese género.
Así que, saciados los cuerpos y remansados, por tanto, los espíritus, nos vimos hacia las tres de la tarde al pie del cerrillo. Pero entonces, como por ensalmo, el monte creció y nos pareció cumbre pirenáica. Al pensar en subir la empinada cuesta, cargando en nuestro interior los suculentos manjares que, imprudentemente, habíamos ingerido sin calibrar a que alturas nos habíamos de dirigir, un diablillo susurró en nuestros pecadores oídos: "¡No subáis! ¡Cuanto esfuerzo! ¡Que incomodidad, para unas piedras ruinosas! ¡Allí no hay nada que valga la pena!"
Y, como no hay consejo mejor que aquel que deseamos oír, sacamos una solitaria foto con teleobjetivo, cabalgamos el auto, y nos dirigimos a la fresca sombra de un sotillo ameno, de rumoroso arroyuelo, donde sesteamos a placer.
En el fondo de nuestra mente, mientras las ricas chuletillas deshacían su grasa en el bondadoso caldo etílico, resonaba lejana aquella sentencia popular:
"Allá lejos, no sé dónde, había no sé qué santo, que rezando qué sé yo, ganabas que sé yo cuanto".
"Bueno, -nos decíamos-, quédese para mejor ocasión". Y hasta el presente...
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Salud y fraternidad.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Señor Rafael buenos recuerdos de mi comarca por lo que se intuye .para una proxima visita a
Sacramenia,camino a Laguna pasando el cementerio de Sacramenia a mano derecha sale un camino que nos lleva hasta casi la misma ermita esas chuletas reposadas desde ese lugar creo que mágico y con esas vistas de esos valles y el pueblo de Sacramenia a sus pies demasiado
pideme imformacion cuando quieras si puedo ayudarte y está en mi mano lo haré un saludo Esca
un saludo Esca

Alkaest dijo...

Amigo Esca. En efecto, tenemos muy buenos recuerdos de la tierra segoviana, en general, tanto gatronómicos, como artísticos y humanos. Gracias por el ofrecimiento, si cuando vuelva por allí necesito de tus servicios contaré contigo.

Salud y fraternidad. Alkaest.

Paco Torralba dijo...

Joder Alkaest¡¡Vaya entrada mas bien escrita¡¡ Daria un muela de mi dentadura por redactar alguna vez algo así. Mientras tanto seguiré releyéndola a ver si se me queda algo.
Salu2

Alkaest dijo...

¡Quita, quita! Deja tus muelas en su sitio, que las habrás menester para saborear buenos manjares.
Y, por favor, no me saques los colores con tus alabanzas, que luego acabaré pecando de orgullo. Pecado que, sobre feo, es poco práctico...

Salud y fraternidad.

ArtuROM dijo...

Llega la hora de comer, y no he encontrado mejor momento para ponerme a releer tu gastronómica entrada que este.

Ciertamente, nosotros sufrimos una "pájara" similar cuando visitamos Soria en plena ola de calor del año 2005. Por eso, y aunque se me abran las carnes al pensarlo, el caprichoso claustro de S. Juan de Duero o las arquivoltas de Sto. Domingo tendrán que esperar a futura intentona. El problema es que, haciendo caso al pequeño de los dos Machado, tiemblo al pensar que tengo que atravesar de nuevo todos los campos de espigas y secarrales para plantarme en el numantino medio de la nada. ¿Cuándo superaré mi odio al calor?

Cambiando de tema, este año visitaremos a fondo la pronvincia de Segovia, de la que apenas conozco nada in situ. En el caso concreto de Sacramenia, sí que he de decir que es un lugar que siempre me ha atraído mucho... De todos modos, me guardaré de comer cordero antes de encaramarme al monte, aunque mi estudiantil bolsillo tampoco creo que me diera para más que un picadillo adobado o un bocata de chorizo (eso sí, al menos que sea del bueno).

En cualquier caso, lo que sí que me alegra es saber que, al fin, las lacrimosas ruinas del cerro van a pasar por "chapa y pintura" para que, al menos, sobrevivan alguna generación más.

¡Un saludo!
Arturo.

PD: Ah, por cierto, "sr. blogmaster", muchas gracias por tus palabras de apoyo; cuenta conmigo también para lo que necesites. Ya te he agregado también a mis enlaces.

Alkaest dijo...

¡Vaya, otro sufridor "calorífero"! ¡Bienvenido al club! En mi alocada juventud subí a muchos castillos y templos, en pleno agosto, no importaba que fuese a las tres de la tarde. Y me acobardé ante otros tantos. Ahora, en mi alocada madurez, prefiero explorar el románico mesetario en las estaciones más templadas. Y en verano escapo, como alma que lleva el divino Mercurio, hacia latitudes septentrionales, maritimo-montañosas. ¡Aunque es tan difícil, no recaer en los pecadillos juveniles!

Consejo: Segovia es como un pozo sin fondo, un pozo románico, calcula bien tus rutas, porque te faltarán días, semanas y meses, para llegar al fondo del pozo.

Salud y fraternidad (y un abanico...)

Anónimo dijo...

pues creo Arturon que las ruinas de San Miguel de Sacramenia las veras como se conocen casi como la dejaron desde los franceses despues de una de sus incursiones por estos lugares.La intervencion que se hizo meses atras solo a sido arqueologica estuve el domingo pasado y sigue igual,un poco mas despeinado el terreno pero la ermita igual, de todas maneras me gustaria tener en mis manos el estudio "solo por curiosidad claro" un saludo para todos Esca

ArtuROM dijo...

Vaya, yo tenía entendido que las labores habían ido (o irían) más allá de las meras prospecciones arqueológicas. Pienso que a S. Miguel le hacen falta algo más que unas simples "catas" pues, al menos según las imágenes y lo que he podido leer, amenaza ruina sangrantemente.

Ya veremos qué sucede... Por lo pronto si que te digo que los informes arqueológicos suelen ser un poco "infumables" cuando se explayan demasiado en tecninismos, medidas y actuaciones... Estoy de becario como guía de unos monumentos en Toledo, la mayor parte de ellos restos arqueológicos, y a veces me pongo a temblar cuando llegan nuevos informes de los especialistas. En cualquier caso, y tomándolos con calma, pueden aportar datos muy interesantes.

En cualquier caso daré un voto de confianza, y esperaré a ver si la intervención culmina con un saneamiento y una restauración del templo. ¡Ojalá!

Saludos, amigo.

Alkaest dijo...

¡A ver si hay un respeto!
¿En qué quedamos, excavan y restauran, o sólo excavan y no restauran?
¿Son todo bulos y "serpientes" de verano?
Ya me parecía, que todo era muy bonito. De todas formas, prometo subir al cerro y saldar esa deuda -cuando pase "la calor", por supuesto-.

Salud y fraternidad.

Uge dijo...

Enhorabuena por el blog, que no se si he conocido por recomendación de mi amigo Esca o siguiendo los enlaces de Paco Torralba.
Me has dejado con la boca abierta al leer esta entrada, un texto maravilloso.

Alkaest dijo...

Pues me alegro, de haceros pasar tan buenos ratos con mis anécdotas. Pero, por favor, no más alabanzas, que me ruborizo y con "ésta calor" voy a necesitar oxígeno.
Y hayas venido por el camino que fuere, bienvenido seas a mi Laberinto, que es el tuyo...

Salud y fraternidad.