lunes, 3 de noviembre de 2008

Día de "Todos los Santos", día de Todos los Espíritus...

Hacia el año 835, el papa Gregorio III estableció, para las fechas del 31 de octubre y 1 de noviembre, las festividades de "La víspera" y el "Día de Todos los Santos", con el fin de que la nueva religión acabase con las creencias, de la Antigua Religión, celebradas en idénticas fechas: la Fiesta de Samhain, o del año nuevo celta.
Es lo que se llama "sincretismo", es decir: apropiarse una creencia anterior, camuflándola con los pretextos teológicos de la nueva creencia, para atraerse a los fieles de la Antigua Religión que se resisten a cambiar de credo.
¿Por qué traemos a colación ésto? Muy sencillo, es un simple ejemplo de como numerosas creencias, del mundo celta, de la Religión Antigua, pasaron a la nueva religión y a su programa iconográfico dentro de la arquitectura románica. Sincretismo, asimilación, disimulo, o robo descarado -como queramos llamarlo-, de ideología religiosa, en el que participaron activamente las comunidades celtas cristianizadas y los monjes irlandeses de San Columbano.
El mundo románico, no lo olvidemos nunca, está formado, en gran parte, por los restos del mundo céltico. Aunque, los que realizaron tal sincretismo, se hayan encargado de ocultarnos celosamente tal circunstancia.
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Salud y fraternidad.

4 comentarios:

syr dijo...

Dices, y lo dices bien. Y aún más, añado, que lo que anuncias - o denuncias- está presente en nuestro propio románico. Y más concretamente, en un particular itinerario que, en años de desencuentro, algunos hemos ido buscando y en el que la Diosa Madre nos ha hecho ahora confluir.

Y es que, bajo apariencias engañosas, esa superposición, sincretismo, o robo descarado, puede apreciarse la trasposición de las festividades célticas de Samain, Imbolc y Beltaine a las nuestras de Todos los Santos o Difuntos, La Candelaria y Los Mayos, respectivamente. Porque lo que no hay que olvidar es que el cristianismo celta era mucho más parecido a la fé de la Iglesia católica romanica que ningun otro, pues aunque había diferencias de detalle en la arquitectura de sus iglesias, la Pascua y la tonsura, los celtas contaban y hacían propio el Evangelio compartiendo la misma fe reconocible aunque su forma de contarlo era propia.

Por eso, aquel venturoso día de vino y risas, a ningun@ nos extrañó ver el triple recinto druida en una pila bautismal, una Sheela na Gigs depurada y una tonsura en unos templos románicos tan próximos y que miran, todos, al Camino del Este.

Salud y románico

Alkaest dijo...

Por supuesto, por supuesto. El "cristianismo" de los pueblos célticos era tan "cristiano" como el "cristianismo" romano. O quizá más... no vamos a entrar en polémicas.
Lo que afirmo es, que los monjes, provenientes de la cultura celta, sincretizaron o asimilaron numerosos elementos de la Antigua Religión de su pueblo -si fue algo consciente o fue inconsciente está por ver, aunque tuvo que haber algo de ambos-. Elementos que se manifestaron, tanto en una forma particular de culto, como en las representaciones escultóricas románicas.
Lo bueno del caso, es que una parte del pueblo llano -menos conformista de lo que quiere aparentar- siguió viendo en esas figuras a los personajes de su "teología" particular y continuó dándoles el culto de toda la vida.
Puede que cambiasen los nombres de espíritus y dioses, por santos y santas, los de las fiestas que se atribuyeron a otros personajes divinos, pero en el fondo de sus almas la cosmogonía céltica seguía -y sigue aún, en muchos casos- presente, como cimiento de la nueva religión judeo-cristiana que era incapaz de sostenerse por si sola.
Una nueva religión, neurótica, que predicaba amor, hermandad y paz, pero era impuesta por la fuerza, con las armas, la tortura y la hoguera. Pero no es este lugar para apologías, y menos para juzgar el cruel comportamiento de esa herejía hebrea llamada cristianismo...

Todo lo cual no son más que especulaciones intelectuales, que no deben servir para separar a los actuales creyentes de la Antigua y la nueva religión. No hay nada más tonto e inútil que discutir "a muerte" sobre la Divinidad. Concepto que, sea real o no, supera nuestra limitada capacidad de raciocinio.

Salud y fraternidad.

esca dijo...

Y yo me pregunto y sigo esperando respuesta desde siempre ¿pero que necesidad tiene el hombre de religion? cualquier poblado de cualquier lugar de cualquier tiempo tiene religion sea cual sea, primitivamente muy ligada a la naturaleza y poco a poco los dioses pasaron a ser inventados y mas exigentes pero claro por no el hombre si no por unos hombres,¿idolatras del poder?y es que la religion para mi es el primer poder eso si ahi algo en comun en las religiones es el culto a la muerte o mas que culto honrar a sus muertos lo del miedo al mas halla el cielo,el infierno,el bien .el mal eso es innato no lo ha inventado nadie ni ninguna religion debe apropiarselo como dogma,Me pierdo en un mar de confusiones Perdonar por vuestro tiempo perdido en esta lectura de pensamientos en voz alta de un ,,,,, saludos Esca

Alkaest dijo...

Nunca es tiempo perdido, el que se emplea en escuchar las opiniones ajenas. Podemos estar más o menos de acuerdo, o en completo desacuerdo, con ellas, pero de todas puede sacarse alguna enseñanza. Nunca te disculpes por poder opinar, recuerda que a muchos se lo impiden por la fuerza.

El ser humano siempre ha tenido necesidad de algo que le explique el desconcertante universo en que vive, que se lo explique y le de seguridad frente a la imprevisible Naturaleza, con la que debe batallar para sobrevivir. Y sobre todo, ha necesitado algo que le explique el fenómeno de la muerte, para así aminorar el terror que el desconocido "más allá" le produce. Para canalizar esas inquietudes, y miedos, se crearon las religiones con sus cultos.
Eso, básicamente explicado. Pues no vamos a entrar en el largo camino, que separa el ritual de la humanidad prehistórica: enterrando a sus difuntos con vasijas llenas de comida, acompañados de sus armas y huesos de animales de caza; del ritual "teatral" en un gran templo de la nueva religión, por ejemplo, con sus numerosos sacerdotes, cánticos, luminarias, vestimentas y otros oropeles.
El ser humano tiene una capacidad ilimitada, para convertir lo íntimo en desmesura colectiva. Y para comerciar, extorsionar, timar o dominar, explotando los miedos ajenos...

Extendernos sobre todo ésto, sería no acabar nunca. Sería hacer un estudio, de cómo la humanidad es capaz de convertir en basura los sentimientos y deseos más nobles.

Salud y fraternidad.