En la Valdavia palentina se encuentra el lugar de Arenillas de San Pelayo, y en un extremo del pueblo eleva su figura el templo de San Pelayo, antaño rico monasterio familiar. Dotado en 1132 por los Muño de Saldaña, quienes lo declararon libre en 1159, entregándose a los premonstratenses de Retuerta en 1168. En 1573, debido a su precaria situación económica, fue reducido a priorato. En el s.XIX, con la invasión napoleónica y la desamortización, sobrevino su ruina, que si no fue total se debió a su transformación en parroquia.
.
Hoy tan sólo nos queda parte de la Sala Capitular y el templo, muy transformados en su devenir histórico. Originalmente tuvo triple cabecera y tres naves, de lo que subsiste el triple ábside, pues las naves fueron rehechas en planta de salón, tras un incendio hacia 1554. Pero ni siquiera los cilindros absidales se libraron de alguna alteración. Exteriormente se hallan enfoscados, pero su estructura es la propia del románico mudéjar, de ladrillo, aunque interiormente son de cantería. ¿Se trata, como en unos pocos lugares, de estructura híbrida a base de piedra y ladrillo?
.
Bailarina contorsionista (4ª fig)..
Músico vihuelista (5ª fig).
.Aparte los ricos capiteles, de su Sala Capitular y arco de triunfo absidal, lo mejor de su románico está en la portada norte. Los premonstratenses hicieron construir una alta espadaña, en la que se incrustaron algunos relieves románicos procedentes de la portada anterior, y bajo ella la nueva y magnífica portada. Con profusión de figuras simbólicas, de elaborada talla, en capiteles y cimacios, se transmite un mensaje de renacimiento y regeneración.
.
¿Lector, o cantor? (8ª fig)..
Copista o escribano (12ª fig).
.
Guarecida entre arquivoltas de ajedrezado y vegetales, se encuentra también una serie de personajes, de exquisita labra, en consonancia con lo mejor de san Pedro de Moarves, o Santa María y Santiago en Carrión de los Condes. Se trata de dieciocho individuos, aunque no todos parecen obra del mismo Magíster, que figuran un curioso conjunto de inquietantes “profesionales”. A pesar de los destrozos sufridos, todavía muestran parte de su pasada gloria y la exquisita estética con que las dotó el desconocido Magister.
.
¿Músico? (14ª fig).
.
Orfebre, martillando el metal (15ª fig).
.
De izquierda a derecha, tenemos cantores, contorsionistas, músicos, lectores, escribas y... orfebres. Si se pretendían representar los oficios, como en otras portadas, ¿por qué sólo se dejó constancia de quienes trabajaban los metales preciosos? ¿O es que se pretendía otra cosa? Están en el banco de trabajo, con la escofina, las tenazas, el crisol, martillando el metal en el yunque, con el fuelle avivando la fragua... Y el cantero que los hizo, conocía bien el arte de los orífices.
.
Orfebre, trabajando el metal en el banco (16ª fig).
.
Orfebre, avivando el fuego en la fragua (18ª fig).
.
¿Qué mensaje nos transmiten estos profesionales de las bochas, el buril, la lima, el punzón, la mordaza, el mandril, y las cizallas? ¿Se trata de un simbolismo, sobre la purificación de las almas que, a semejanza de los metales preciosos, son sometidas a toda clase de pruebas, para acabar transformadas en joyas espirituales?
.
Salud y fraternidad.