viernes, 22 de agosto de 2008

¡Muerto el burro, la cebada al rabo! (Primera parte)

Los españoles no han reparado nunca en la monstruosidad de que la Guardia Civil persiga rigurosamente al que cazó una liebre en coto ajeno y nada haga contra los honrados labradores que se llevan del monasterio abandonado unos capiteles visigodos para reparar sus cochiqueras.
J.A. Gaya Nuño (1913-1976) Historiador del Arte.

.
El Monasterio de Santa María de Carracedo era el más rico del reino de León, en los siglos XII-XIII, incluyendo un Palacio Real anejo. En 1796 los monjes derriban el precioso templo románico, que consideran pequeño, y en 19111, mientras levantan el nuevo, las tropas de Napoleón, saquean el monasterio. Luego, en 1835, llega la desamortización de Mendizábal. Un hacendado compra el lugar, para vender las piedras que no habían arrasado los frailes o los franceses. Gentes del contorno se suman a la rapiña, caen claustros y estancias, para construir con su piedra bien labrada caseríos, palomares y establos. Sólo se salvaron, parte del Palacio Real, el Capítulo y su Sala Abacial, que, exceptuadas de la desamortización, fueron habilitadas para usos parroquiales. Y también, paradojas de la historia, se salvó aquella iglesia, amplia e insulsa, abandonada a medio construir, sobre las ruinas del desaparecido templo románico, tras haber reutilizado muchas de sus piedras.
.
Numerosas voces ilustres y anónimas predicaron en el desierto, hasta que, en 1929, lo poco restante se declaró Monumento Histórico Artístico. De buenas intenciones está el Infierno lleno, porque ruina, abandono y saqueo continuaron casi hasta 1988-1991, cuando se emprenden obras de acondicionamiento. Hoy día, entre las remozadas migajas medievales sobrevivientes, magníficas incluso en su escasez, se celebran fiestas medievales, torneos, cenas, conciertos de música antigua... [Adultos 25 €, niños menores de 12 años 20 €. ¿Criadas y soldados media entrada...?]. Algo estupendo, cuando las alternativas eran las malas hierbas, la pérdida total, el olvido.
.
Estupendo, salvo porque se presume de haber resucitado los huesos, mondos y lirondos, de un conjunto arquitectónico al que, hoy día, ni todo el oro del mundo puede devolver la riqueza perdida. En realidad, se ha producido el parto de los montes: “Parieron los montes y parieron un ratón”. Su “restauración” es irrisoria, porque no quedaba mucho que restaurar. Se ha tratado de una consolidación de las ruinas, para que no sigan arruinándose, con un lavado de cara general. Nos felicitamos por ello. ¿Cómo no hacerlo, a pesar de su aspecto de “parque temático”, con tienda de “souvenirs” incluida? Pero, según el diccionario, restaurar es: “Restablecer, volver a poner una cosa en aquel estado o estimación que antes tenía”. Y eso, está aquí muy lejos de lo ejecutado. Con frases oficiales tan bonitas como: “Carracedo, una vez restaurado, ha recobrado y consolidado mil años de historia”, se presume de lo improbable, tras haber olvidado lo posible.
.
A quien corresponda. ¿Por qué, por ejemplo, se ha consentido que el cementerio anejo al templo siga en uso? ¿Acaso, como mal menor, no podía haberse dejado el cementerio tal como se encontraba y habilitar uno nuevo en lugar cercano? ¿Por qué, además, se consiente que las tumbas se amontonen cada más cerca de los muros absidales? ¿Y por qué, peor todavía, se admite que se levanten grupos de nichos? Es la lógica del absurdo: el cementerio es muy pequeño y, si se mantiene en uso, no queda más remedio que amontonar las tumbas. ¿De esta forma, consideran los “expertos” que se “consolidan mil años de historia”? ¿Qué será lo siguiente, cuando el camposanto esté lleno, levantar nichos de diez o veinte plantas adosados al crucero y ábside? ¿Abandonar, por fin, el abarrotado cementerio, tras haber convertido el exterior del templo en un lugar estéticamente tétrico, lleno de filtraciones y humedades, para abrir entonces un nuevo camposanto?
.
Es la lógica del absurdo: el cementerio es muy pequeño y, si se mantiene en uso, no queda más remedio que amontonar las tumbas. ¿Consideran los “expertos” que esta es la forma de “consolidar mil años de historia”? ¿Qué será lo siguiente, cuando el camposanto esté lleno, levantar nichos de diez o veinte plantas adosados al crucero y ábside? ¿Abandonar, por fin, el abarrotado cementerio, tras haber convertido el exterior del templo en un lugar estéticamente tétrico, lleno de filtraciones y humedades, para abrir entonces un nuevo camposanto?
.
Por mentir, o al menos exagerar, sobre esa "restauración", presumiendo falazmente de haber hecho algo que no ha hecho, sea condenado a picota y cepo, por tiempo indefinido. Y cuando la Madre Naturaleza lo reclame a su seno, que la tierra no le sea leve.
.
Salud y fraternidad.

jueves, 10 de julio de 2008

"L'ase d'Arcadia, plé d'or i menja palla..."

"El asno de Arcadia, cargado de oro y come paja..."
.
Aquí estoy, tan "juncal y bien plantao", para supervisar que mis laboriosos parientes, honrados trabajadores y filosóficos rumiadores, no digan "burradas" al narrar este cuentecillo. [Diapositiva: Villanueva de Valrojo, Zamora, 5 febrero 1989].
.
Pues bien, una servidora, aunque me han puesto "a parir" y estoy para salir de cuentas -¡uf! este asnillo mío pesa una "burrada"-, les narrará esta historia como mejor pueda y sepa. Saquen vuesas mercedes la "moraleja". [Foto: Ferreras de Arriba, Zamora, 27 junio 2008].
.
Templo de Saint Pierre, mediados s.XII, arquivoltas portada sur, Aulnay de Saintonge (Francia). [Diapositiva: 13 agosto 1992].
.
Uno de los regocijos medievales, era la Fiesta del Asno. Ocasión lúdica, donde invertir los valores y status sociales. Ocasión para, mediante la burla más descarnada, dar rienda suelta a frustraciones, desengaños y obediencias rudamente impuestas. En las arquivoltas de este templo galo aparece ese carnaval en toda su crudeza, está el asno revestido como sacerdote que lee un libro puesto del revés.
.
Ídem, arquivoltas portada sur. [Diapositiva: 8 agosto 1982].
.
Y está, también, el asno músico, que toca de oído una melodía que no comprende. De jugoso simbolismo, además del burlesco, y sobre el que trataremos en mejor ocasión.
.
Todavía hoy, en numerosos lugares, quedan reminiscencias de aquella medieval Fiesta del Asno, en la que los laboriosos, tercos y sufridos borriquillos participamos con más o menos alegría, pero buen empeño ¿Quién es aquí el más burro?. [Fiesta de "Las Móndidas", San Pedro Manrique, Soria, Diapositiva 24 junio 1999]
.
Pero no todo son burlas y befas, a veces también ocupamos lugares de honor, como en esta fiesta simpática de arrieros, donde encabezamos la cabalgada portando al dulzainero y al tamborilero. [Fiesta de "La Caballada", Atienza, Guadalajara, Diapositiva: 3 junio 1990].
.
¿Les ha gustado la narración de mi prima? Pues sus graciosas humanidades lo pasen bien, aunque no quiero despedirme sin aclarar una cosa. El refrán introductorio y titulativo, tiene una lectura oculta:
"El asno de Arcadia, cargado de oro y come paja", no resalta, como parece a primera vista, la estupidez "estúpidamente estúpida" atribuida a nuestra especie. Sino una sabia enseñanza, que deberías aplicaros: "No dejes lo verdaderamente valioso, la paja, por lo aparentemente importante, el oro", o como dice otro refrán vuestro "Más vale pájaro en mano, que ciento volando". A buen entendedor, con dos grandes orejas basta... [Foto: Ferreras de Arriba, Zamora, 27 junio 2008].
.
Dedicado a Baruk, que me estará "escuchando".
.
Salud y fraternidad.
Y buen verano al personal, en general. Marcho a lomos de asno, por esos caminos de la Diosa. Si ella lo permite, volveremos "a olernos" en agosto.

martes, 8 de julio de 2008

"Columba romanicae": arquitectura, zoología, sexo y sociedad.

Templo de San Juan, ábside, mediados s.XII, Uncastillo (Zaragoza).
.
En el bestiario románico, hay un animal viviente amigo por excelencia de la humanidad medieval: la paloma. Ello no tiene nada que ver con la extraña circunstancia de que, el ave más peleona y lasciva del reino animal, fuese símbolo de pureza y representación del Espíritu Santo, transmisor a la Virgen de su aceptado -aunque no solicitado- divino embarazo. Allá con su conciencia, el inventor de este símbolo. El caso es, que las palomas adoran utilizar los tejados románicos como improvisados aeropuertos, las cornisas como reposaderos, y los diversos huecos como lugares de nidificación.
Lo normal es encontrar techos románicos cubiertos de teja, funcional y barata, aunque el medievo emplea también, cuando la economía lo permite, lajas de piedra. Lo malo es que, las lajas, no dejan hueco a las palomas para sus nidos.
.
Ídem. mechinales del muro absidal, sureste.
.
Pero no importa, los lascivos y simbólicos volátiles son de fértil imaginación. Aquí han sustiuido, los huecos de las tejas, por los mechinales del muro, esos huecos que dejan los andamios de madera entre los sillares, cuando los constructores retiran las vigas de sustentación y no se molestan en rellenarlos. Son unos magníficos nidales y están muy disputados, por las parejas que crían, pues representan una fortaleza ante el ataque de rapaces siempre al acecho.
La sociedad románica sacaba gran provecho de las palomas, no solo simbólico-religioso, puesto que el excremento de estas aves, la "palomina", es un fertilizante de gran calidad. Este guano abonó infinidad de medievales cosechas, produjo abundantes trigos y salvo del hambre a numerosos pueblos. Por otra parte, los pichones y los ejemplares mayores servían de alimento corriente. En los grandes espacios cerealistas, de los reinos hispanos, todavía quedan cantidades apreciables de los palomares, de adobe, en que se criaban estas santas, lujuriosas y prácticas avecillas. Pero, esa, ya es otra historia y será contada en otro momento...
.
Salud y fraternidad.

jueves, 3 de julio de 2008

¡Fotos no, gracias! ¡Que no, puñetas!

Ojos de asombro, tan grandes como éstos arcos, se nos quedaron aquel día... Templo de San Miguel, 1081, galería porticada, San Esteban de Gormaz (Soria). [Foto 28 diciembre 2006].
.
En el reino de las anécdotas, sucede igual que con las historias noveladas: la realidad siempre supera a la ficción.
Allá por los años 80 del pasado siglo -el XX, quiero decir-, recalamos en San Esteban de Gormaz, viejo pueblo soriano que, entonces, dormitaba en una dorada decadencia. No obstante, su precioso templo de San Miguel estaba siendo interiormente restaurado. Nos colamos de rondón, entre andamios, herramientas y albañiles, sin mayores impedimentos. Nadie entre los presentes nos prohibió el paso, ni que andurreáramos por la nave curioseando a placer.
Pero... ¡Oh, infaustos hados! Tuvimos la "obscena" ocurrencia, de sacar la cámara de fotos y apuntar hacia los capiteles del arco triunfal. Entonces, la monótona calma de los trabajadores se vió bruscamente interrumpida por un vozarrón tonante: "¡Alto ahí, nada de fotos! ¡No, no, nada de cámaras! ¡Mirar, lo que quieran, pero ni una foto!". Quien así bramaba, agitando los brazos con exagerados gestos resultó ser el guarda del monumento. El cual, por estar acompañado del arqueólogo y el arquitecto, hacía valer su "autoridad" para que sus superiores viesen "lo bien" que la ejercía.
Bueno, pues pedimos humildes disculpas. Y al no podernos servir del teleobjetivo, decidimos examinar los dichos capiteles con unos prismáticos que, entonces, acostumbrábamos llevar para casos extremos. ¿Quién podía suponer que, nuestro inocente decisión, iba a desatar todos los demonios del Averno?
"¡He dicho que nada de fotos! ¡Nada de cámaras! ¡Que no, puñetas! ¿Es que no tienen educación...? ¡Fuera de aquí, ahora mísmo! Bla, bla, bla...!"
El guarda, enrazado en energúmeno, se arrancó de improviso para apostrofanos como a villanos, falaces y soeces. Intentamos parar aquel torrente de imprecaciones, alegando que no habíamos transgredido sus admoniciones, que aquello no era una cámara, que no hacíamos fotos, que eran unos simples prismáticos. Pero no había manera, ya el endríago aquel se abalanzaba hacia nosotros, con intención de expulsarnos por la fuerza, cuando el arqueólogo y el ingeniero, partidos de la risa, lo detuvieron del brazo. Con palabras entrecortadas por las carcajadas, atinaron a calmarlo, pero aunque le explicaron que "prismáticos" no son "cámara", el persistió en sus trece y sólo consintió en dejarlo estar "si no usábamos ni una cámara, ni la otra..." Antes muerto, que ceder en la "santa" misión que le había sido encomendada. Y, aunque nuestros "salvadores", nos dieron toda clase de explicaciones, sin fotos nos quedamos. Desde entonces, hasta que los jubilamos, aquellos prismáticos se quedaron con el apodo de "la otra camara".
.
Salud y fraternidad.

martes, 1 de julio de 2008

¡Aquellos chalados, con sus locos cacharros... y San Manuel Bueno!

¡Concentración de nostálgicos del 2CV! Un aire "pop" para el románico. Templo de Nuestra Señora del Azoque, s.XII-XIII, Puebla de Sanabria (Zamora). [Foto, 28 junio 2008].
.
El otro día, la Xana Senábriga, dueña y señora del lago de Sanabria, andaba con ganas de broma y la tomó con nosotros. Al arribar a la Puebla de Sanabria, ¡zas!, nos topamos una caravana de nostálgicos del coche "2CV". Una docena, que no había encontrado marco más adecuado, a su colorista exhibición, que la plaza del templo. La ocupaban toda, los más afortunados aparcaron ante sus gradas, buscando la bendita sombra del monumento. Comprensible. ¡Porque hay que ver, lo que se calienta esa carrocería al sol! -Si lo sabremos nosotros, que tuvimos un "Diane6", primo hermano de éstos "cacharros"-.
Total, que si queríamos alguna foto del templo teníamos que inmortalizar con nuestra cámara, involuntaria pero obligatoriamente, los vehículos y a sus dueños. Porque no había modo, y gracias que la portada se pudo "retratar" de medio lado, mientras maldecíamos con sapos y culebras. En silencio, eso sí, que la educación es lo primero.
Luego partimos, raudos, pero prudentes. En busca de un lugar donde saciar el apetito y olvidar la impertinente caravana arcoiris.
.
¡Hoy los tiempos adelantan...! Y los "buses" también. Monasterio de San Martín, 1150, San Martín de Castañeda (Zamora). [Foto, 28 junio 2008].
.
Llegamos, al poco, a San Martín de Castañeda. Reparamos fuerzas, con ensalada de habones de La Puebla, trucha del Tera y cordero sanabrés, rematando con universales tocinillos de cielo, bajo un ameno y sombreado cañizo. Una delicia, vámos, pero la Xana seguía al acecho. Y cuando estábamos para marchar... ¡Aparecen los "chalados" con sus "cacharros"!
Aunque, por suerte la ídem vuelve a sonreirnos. Ellos no siguen camino, sino que se detienen a comer donde, nosotros, habíamos sacado el buche de mal año. ¡Bien!, dijimos, ¡apresurémonos antes que tomen el monasterio por asalto y no haya forma de sacar una sola foto!
¡Ay! ¡La Xana, desde el fondo del cercano lago, se carcajeaba de nuestra ingenuidad! Cuando nos regocijábamos por haber adelantado a la "troupe" de los 2CV, un inmenso autocar se coló de rondón ante el muro norte del monasterio. Pero eso no era todo, cuando cabizbajos llegamos allí: ¡Un coche, holandés, con su remolque-caravana, estaba a continuación del autocar!, gozando ambos de la románica sombra.
Allí estaban tan orondos, los holandeses, con su mesita, sus sillas y sus refrescos, en un frescor sombreado que nos "timaba" las fotos, de ese lado del crucero. Que, casualmente, es el lado bueno del monumento, donde se conserva mejor la arquitectura -aparte del ábside-.
Hicimos lo que pudimos, fotográgicamente hablando, y emprendimos el descenso. No dejamos de mirar, de reojo, las oscuras aguas del lago, con cierto rencor hacia la Xana y un cariñoso recuerdo para "San Manuel Bueno, mártir", unamuniano párroco de la sumergida aldea de Valverde de Lucerna...
.
"San Martín de Castañeda,
espejo de soledades,
el lago recoge edades
de antes del hombre y se queda
soñando en la santa calma
del cielo de las alturas
en que se sume en honduras
de anegarse, ¡pobre!, el alma..."
(Miguel de Unamuno).
.
Salud y fraternidad.

miércoles, 25 de junio de 2008

¡...Porque la salud del cuerpo, se fragua en la oficina del estómago, amigo Sancho!

Solito, en lo alto de su nido, como un azor. Templo de San Miguel, s.XII, Sacramenia (Segovia). [Diapositiva 19 mayo 1991].
.
Esta es la historia de otro renuncio, la destapamos porque confesando parece que uno ha pecado menos.
Nos dejamos caer por Sacramenia, un mayo "florido y hermoso". Lo malo -siempre hay un "pero" contra los buenos propósitos-, es que era justo la hora de comer y no había abundancia de lugares para ello, sino más bien escasez. Así es que, tras breve conciliábulo, decidimos dedicar nuestras energías a reponer las ídem. Quedárase la visita al templo para más luego...
Por cierto, el único lugar, por ese entonces, donde templar las gaitas del estómago era una curiosa "carnicería-casa de comidas". Donde resultó que, además de fresca, la comida casera estaba para chuparse los dedos. Ensalada, chuletillas de cordero, vino de la tierra, postre rústico, café... Y no hubo copa y puro, porque no trabajamos ese género.
Así que, saciados los cuerpos y remansados, por tanto, los espíritus, nos vimos hacia las tres de la tarde al pie del cerrillo. Pero entonces, como por ensalmo, el monte creció y nos pareció cumbre pirenáica. Al pensar en subir la empinada cuesta, cargando en nuestro interior los suculentos manjares que, imprudentemente, habíamos ingerido sin calibrar a que alturas nos habíamos de dirigir, un diablillo susurró en nuestros pecadores oídos: "¡No subáis! ¡Cuanto esfuerzo! ¡Que incomodidad, para unas piedras ruinosas! ¡Allí no hay nada que valga la pena!"
Y, como no hay consejo mejor que aquel que deseamos oír, sacamos una solitaria foto con teleobjetivo, cabalgamos el auto, y nos dirigimos a la fresca sombra de un sotillo ameno, de rumoroso arroyuelo, donde sesteamos a placer.
En el fondo de nuestra mente, mientras las ricas chuletillas deshacían su grasa en el bondadoso caldo etílico, resonaba lejana aquella sentencia popular:
"Allá lejos, no sé dónde, había no sé qué santo, que rezando qué sé yo, ganabas que sé yo cuanto".
"Bueno, -nos decíamos-, quédese para mejor ocasión". Y hasta el presente...
.
Salud y fraternidad.

sábado, 21 de junio de 2008

"El género dentro, por el calor"

Alquézar (Huesca), Conjunto Histórico-Artístico desde 1982. [Diapositiva 10 agosto 1990].
.
Ahora que llega el solsticio y viene el verano, con ese calorcillo tan esperado por heladeros, administradores de piscinas municipales y regentadores de chiringuitos playeros, vamos a aligerar el tono de los apergaminados mamotretos que salen de este venerable “Scriprotium”. Que “la calor” no anima a lecturas profundas, ni deja trabajar el espíritu a pleno rendimiento. Ocasión habrá, de retomar sesudas y profundas cavilaciones, cuando el clemente otoño se digne suavizar la infernal canícula.
Regocijémonos pues con una sencilla anécdota, de nuestro peregrinar por esos mundos de la Diosa. Llegamos hasta Alquézar, un 10 de agosto de 1990. Ese verano era tórrido, pero tórrido de categoría. Mas no importaba, habíamos leído sobre las maravillas que encierra su Colegiata de Santa María, ese claustro, s.XI-XII, con una especial simbología: la Trinidad está representada como un personaje con tres cabezas... Y todo, de ese calibre misterioso.
.
Colegiata de Santa María, s.XI-XVI, consagrada en 1099, Alquézar (Huesca). Lo más cerca que llegamos de ella, fué con el teleobjetivo. [Diapositiva 10 agosto 1990].
.
Llegamos desde Madrid, hacia las 13 p.m., dispuestos a comernos el mundo románico. En aquel entonces, ¡oh, prehistoria de la tecnología!, nuestro coche carecía de aire acondicionado, pero mientras iba marchando, la brisa, que entraba por las ventanillas, aplacaba los rigores de agosto. Pero al llegar, ¡ay, infaustos hados!, nos obligaron a aparcar como turistas: fuera del pueblo. Pero fuera, fuera, según se ve en la foto. Al bajar del coche, recibir a plomo los 40º de aquel aragonés sol de justicia, y pensar en la distancia a recorrer, mientras el astro rey, implacable, nos freía los sesos... Hicimos algo, que no habíamos hecho nunca. Dimos media vuelta, como cobardes turistas urbanos, montamos al auto, tomamos ruta y no paramos hasta encontrar un camping con piscina, cerca de Ainsa, a la sombra bienhechora, refrescante, de los Pirineos. Bueno, si paramos, por el camino nos fuimos deteniendo en todos los ríos, fuentes, arroyos y arroyuelos para remojarnos a modo. Y hasta hoy. No hemos vuelto a pensar en aparecer por Alquézar, aunque bien sabemos la belleza del pueblo y lo curioso de su claustro. Quizá algún invierno...

Salud y fraternidad.

miércoles, 18 de junio de 2008

El espíritu de la Diosa sopla donde quiere... (La roca, III)

Templo de San Pantaleón, sobre la Peña Colorada, en el Valle de Losa (Burgos).
.
Desde siempre, los seres humanos han relacionado los lugares elevados, peñascos, cerros, montes, con la sacralidad. Subir a un alto para invocar la divinidad, o situar en el un santuario donde adorarla, es elegir un lugar especial en que relacionarse espiritualmente con lo trascendente. Los dioses griegos, viven en el Monte Olimpo; el dios de Israel, hace su alianza en el Monte Sinaí; el paraíso hindú, donde habita el dios Indra, está en el Monte Meru; los pueblos celtas, tenían dioses específicos para determinadas montañas, como el celtíbero Júpiter Ladico en Galicia; etc.
En dicho lugar, se establece una corriente particular entre el cielo y la tierra. Al ser el lugar más elevado, sobre el común cotidiano, se queda situado por encima de lo terreno. Pero sin dejar de estar unido a la Madre Tierra. Aquí se obtiene lo mejor de ambos mundos, la Diosa Madre capta mediante estas alturas la energía cósmica, celeste, divina, de la que se nutre, y con la que nutre a sus criaturas al tiempo que emana su propia energía telúrica.
.
Templo de San Pantaleón, s.XII-XIII, levantado sobre un castro de los celtas Autrigones.
.
En el valle de Losa, sobre la Peña Colorada, se levanta el templo de San Pantaleón, donde se veneraban las reliquias de dicho santo con gran concurrencia de peregrinos. Edificado a comienzos del s.XII, sobre un castro céltico, romanizado, de los Autrigones, resultó arruinado a fines de dicho siglo y fue reconstruido de inmediato, utilizando los elementos más sobresalientes rescatados del templo románico. En fecha tardía se le añadió una nave gótica, al norte, y el baldaquín para el sepulcro del santo. Consagrado por el obispo de Burgos, Don García Martínez de Contreras, en 1207, su fama continuó en alza. Todavía, en 1535, era Casa Prioral de la Encomienda de Vallejo perteneciente a la Orden de San Juan de jerusalén. ¿Había sido antes de la Orden del Temple, como el cercano templo de Siones?
.
La forma inclinada, del emplazamiento, condicionó la estructura del templo, con desniveles salvados por tramos de escalinatas. En el ábside, destaca la roca madre que aflora junto al altar.
.
Un monje del s.XII, peregrino irlandés, narra ya el milagro cíclico que cada año se producía en este templo: la sangre del santo, conservada en una ampolla, se licuaba y volvía a coagularse. De aquí, a relacionar este enclave con el ciclo artúrico del Grial había un paso, que la voz popular de trovadores y juglares dio rápidamente. Lo cual, salvando el lapso temporal, entronca la tradición celtíbera autóctona con las sagas céltico bretonas. ¿Por casualidad? El prodigio sucedía cada 26 de julio, víspera de su martirio, cuando se retrasaba o no sucedía era un mal presagio sobre grandes desgracias para la humanidad. [Desde 1616, la mítica reliquia se encuentra en el Monasterio de la Encarnación, de Madrid, al que fue donado por el virrey de Nápoles].
.
Portada oeste, con los enigmáticos símbolos del "hombre del saco" y el "zig-zag".
.
Según la mitología cristiana, san Pantaleón: “el que se compadece de todos”, nació en Nicomedia (Turquía) y llegó a médico del emperador romano Valerio Maximiano. Convertido a la nueva fe, su más famoso milagro sucedió cuando encontró a cierto joven, muerto por una serpiente venenosa. El médico pronunció el nombre del Cristo, entonces el joven resucitó y la serpiente murió, tal como aparece en tres capiteles del templo. Durante la persecución de Diocleciano, como le pidieran que sacrificase a los dioses del Estado romano y el se negara, fue condenado a muerte. Se intentó martirizarlo de seis modos: con fuego, plomo fundido, ahogamiento, devorado por fieras, en la rueda, y ensartado por la espada. Pero no fue hasta el séptimo intento que entregó su alma, el 27 de julio del 305. Murió decapitado y, dicen, junto con la sangre de sus venas brotó leche. Y estos líquidos, hicieron reverdecer un envejecido olivo...
.
Ventana absidal, en sus arquivoltas los extraños personajes "prisioneros" de la piedra. ¿O son, los que viven en la piedra?
.
Arquivolta de la enigmática portada oeste, uno de los extraños "emparedados"... ¿Son los genios que viven en la piedra? ¿Los espíritus del monte?
.
Las esculturas del templo mezclan dos líneas simbólicas, una hace referencia al martirio del santo, la otra... La cariátide del “hombre del saco”, dicen unos que es san Pantaleón llevando medicinas; para otros es Noé, y los capiteles representan el Diluvio, que inicia un nuevo ciclo humano. ¿Al otro lado, falta la escultura compañera, la mujer de Noé? Detrás de ella un zig-zag ¿el agua o un rayo? ¿Y esos personajes “prisioneros de la piedra”, en las arquivoltas de la portada y de las ventanas?
Unos capiteles parecen hacer alusión al martirio de San Pantaleón, aunque con sospechoso parecido temático con la caldera del dios Lug. Otros, aluden al milagro del resucitado y la serpiente, un reptil que adopta forma de “ouróboros”, acompañada de misteriosos frutos. Otros, en fin, contienen inquietantes personajes de oscuro simbolismo.
.
Capitel de ventana, un monstruo vampírico devora una columna.
.
Capitel de ventana, un personaje que muestra sus grandes manos mientras se tapa la boca...
.
El simbolismo de este templo, es tan complejo que haría falta todo un libro para desarrollarlo. Sin embargo, nos habla con claridad en sus aspectos básicos. Está sobre una montaña sagrada; continúa el culto de un santuario céltico; el santo elegido para sincretizar el lugar está relacionado con la "sangre sagrada" y la "leche cósmica" -recordemos la Vía Láctea-, ambos líquidos vitales y revitalizadores; se asocia al renacer de la naturaleza, vegetal, pues su sangre hace reverdecer un olivo; su mitología lo relaciona con el ciclo del Grial, y la Orden del Temple no está lejos...
.
El Dios de la montaña, vigila el lugar sagrado.
.
Al pie del farallón rocoso, por su espalda, una curiosa roca con forma de rostro mira hacia el santuario y nos observa. ¿Formación geológica natural, o resto de un culto primitivo a la divinidad celta del monte? ¿Qué Diosa Madre, o Dios Padre, veneraban aquí los Autrigones?
Descendemos el empinado camino, con una extraña sensación. ¿Hemos realizado un ascenso sagrado-iniciático, para empaparnos de energía telúrica? ¿O un camino penitencial, para purificar nuestros espíritus? Pero, ¿es que acaso no se trata de lo mismo? En cualquier caso, regresamos llenos de vitalidad.
.
Salud y fraternidad.

viernes, 13 de junio de 2008

El Espíritu de la Diosa sopla donde quiere... (El agua, II)

Templo de San Miguel Arcángel, hacia 1150, fachada sureste, San Miguel de Cornezuelo (Burgos).
.
El lugar Sagrado, en su variante de manantial, fuente o pozo, aparece también en numerosos enclaves, sobre los que se alza el correspondiente templo románico. Suelen ser resurgencias acuáticas, bien en forma de pozo captado dentro o al lado del templo, bien como fuente o manantial que surge en los cimientos del edificio y es canalizada para su distribución a los fieles.
.
Ídem, interior hacia el ábside, cuentan algunas tradiciones locales que, antaño, hubo un pozo a los pies de la nave, del que se extraía el agua para los bautismos.
.
Estos afloramientos de aguas subterráneas, a veces situados en el interior del santuario, son la adaptación de elementos de culto célticos, e incluso anteriores, cuando la nueva fe sustituyó a la Antigua Religión. Habitualmente se trata de aguas termales, minero-medicinales, o benéficas en alguna forma, que pasaron de ser “mágicas” a ser “milagrosas”, cuando las “fuentes de la Madre Tierra” se convirtieron en “fuentes de la Virgen”.
.
Ídem, muro norte, a cuyos pies, en la roca sobre la que se cimenta brota la fuente "mágica".
.
Ídem, la Fuente Sagrada, de la que beben tanto personas como bestias, pues la Diosa Madre cuida de todos sus animalitos...
.
Las aguas subterráneas, además, contribuyen a crear las corrientes telúricas, wouivres, que se perciben en dichos lugares, aumentadas por el edificio medieval que actúa a modo de amplificador o caja de resonancia. La acción de estas fuerzas telúricas explicaría de una manera natural ciertos “milagros”, en los que dichos santuarios fueron particularmente generosos, al margen del sentido puramente esotérico que pueda tener el simbolismo de muchos relatos maravillosos sobre milagros.
El templo de San Miguel de Cornezuelo, tiene su origen en un Monasterio de San Miguel Arcángel, edificado por patronazgo particular en el descampado de “la Virgen”, hacia 1150, a las afueras del pueblo. Se asienta sobre una roca que, en el lado norte, forma desnivel justo al pie del muro, donde brota un manantial, cuyas aguas se consideran “saludables”.
.
Ídem, tímpano de la portada oeste, el iniciado que lucha con la fiera para acceder al Árbol de la Vida y la fuente de la eterna juventud.
.
Ídem, el Arbor Vitae, eje y centro del mundo, a cuya sombra brota el río del Edén.
.
El tímpano del templo muestra un guerrero, enfrentado a una fiera. Bajo ellos, en otro nivel, hay un árbol, con seis ramas y doce frutos, en el centro de un campo, al borde de un estanque. Es el Árbol de la Vida, existente en el Paraíso, a cuya sombra brota la fuente que da lugar al río Edén, del que surgen luego cuatro brazos, orientados a los puntos cardinales. El guerrero que combate, por conquistar este espacio sagrado, es imagen de quien lucha con su fiera interior para conquistar el reino espiritual, donde está la fuente de vida eterna.
.
Ídem, fuente bajo los muros del templo, su agua "mágico-milagrosa" sanaba a los animales de labor y curaba las fiebres.
.
El agua subterránea, en cuanto “fuente de vida”, conduce a un simbolismo de la misma como propiciadora de fecundidad y fertilidad, de ahí los numerosos manantiales cuyas aguas, según la tradición, hacen que los seres humanos encuentren pareja, curen su esterilidad, o propicien el embarazo. Y, en casos extremos, estas aguas salvan a los niños de perecer ahogados cuando caen en ellas. Pero el manantial, también, es imagen simbólica del ánima, como origen de la vida interior y de la energía espiritual que fecunda el intelecto. Es la “energía activa”, de la Madre Tierra, que brota y se manifiesta para beneficio de la humanidad.
.
Salud y fraternidad.

martes, 10 de junio de 2008

El Espíritu de la Diosa sopla donde quiere... (El agua, I)

Puentedey (Burgos), el pueblo sobre la roca horadada por el río, lado noroeste.
.
El lugar Sagrado se manifiesta mediante tres símbolos básicos: el agua, la roca y el árbol. El agua, en sus variantes de río, manantial, fuente o pozo; la roca, en las formas de monte, peñón o caverna; y el árbol, a través de ejemplares arbóreos especiales, generalmente de gran antigüedad. Pueden aparecer todos juntos, aunque no es lo habitual, siendo lo más corriente encontrar uno o dos elementos por enclave. Y esto es así, desde la noche de los tiempos. Las diversas culturas y sus religiones, se han sucedido unas a otras ocupando siempre los mismos lugares. Las sucesivas formas de la divinidad, se han metamorfoseado una y cien veces sobre esos enclaves. Sólo los símbolos básicos, que dieron origen a que el culto se iniciase allí, y no en otro lugar, han permanecido inalterables. Porque reconocen, tácitamente, que en aquel lugar preciso se manifiesta un “poder”, “energía”, “virtud”, o como queramos llamarlo, causante de beneficios físicos y espirituales.
.
Ídem, lado sureste del "puente" y río Nela, afluente del Ebro. [Diapositiva 15 agosto 1998].
.
Que el culto debía tributarse allí, sólo allí, era manifestado por las divinidades mediante un “milagro”, el cual ha permanecido inalterable, y es válido tanto para la Antigua Religión como para la nueva. Para muestra, sirva este botón. Cuando en Éfeso apareció la imagen de la Diosa Madre, Artemisa, los efesios la llevaron al mejor templo de la ciudad, pero la escultura escapaba del altar cada noche, para aparecer luego dónde había sido hallada. Y no cesó en sus fugas, hasta que levantaron su templo donde ella quería. ¿Nos suena esto? Claro, porque en la mitología cristiana, las historias de Nuestra Señora, repiten al pie de la letra el milagro de la Madre Artemisa...
.
Ídem, lado noroeste del "puente", perforado por el río Nela.
.
Ídem, la corriente de agua, en conjunción con la roca, crea una corriente telúrica que dota de magia al lugar y lo hace sagrado.
.
Iniciaremos nuestro recorrido, por esos “lugares de poder”, en Puentedey (Burgos), donde se dan cita la roca y el agua, de una forma espectacular. El topónimo, parece derivar de “Puente de Dios”. Dicho “puente” es una tremenda mole calcárea, horadada por el río Nela, afluente del Ebro, que ha creado una cavidad de 15 m de alto, por 34 de ancho y 75 de largo. Sobre este puente, se edificó el pueblo amurallado, con el templo en un extremo y la fortaleza en el otro. Del templo románico solo restan una ventanita, parte de los muros, una Virgen del s.XII, y el tímpano de la portada.
.
Templo de San Pelayo, mediados s.XII, tímpano portada S, el "héroe" a la conquista de la wouivre, la corriente telúrica, fuente de poder, Puentedey (Burgos).
.
Ídem, detalle del tímpano, la cabeza de la "wouivre" con restos de policromía.
.
Tímpano con restos de policromía y singular escena, donde un guerrero, espada en mano, se enfrenta a una gigantesca serpiente, enroscada en forma circular, un “Ouróboros”. Al margen de otras consideraciones simbólicas, como un mensaje sobre la lucha de la humanidad, representada por el guerrero, para resurgir regenerada del cataclismo cíclico, figurado por el “Ouróboros”, esta serpiente es imagen de la corriente fluvial en su aspecto de “wouivre”, energía telúrica de la Madre Tierra. Una energía que, en este lugar, emerge poderosa y propicia la manifestación espiritual. Típicos y “tópicos” son los milagros que cuentan de la Virgen románica, como heredera de la “Magna Mater” que antaño hubo de ser adorada aquí. Salvo el tímpano citado, no quedan más señales del simbolismo románico que poseyó el templo, sin embargo, en la caverna-canal hay algunas oquedades que no parecen tan “naturales” como quieren algunos. Aunque en caso de serlo, no quita para que fuesen manipuladas, por los primitivos habitantes celtíberos, a fin de servir al simbolismo de sus divinidades.
.
Ídem, pared sur del "puente-caverna", el rostro del genio fluvial del río Nela, Espíritu de la Madre Tierra, ¿nos habla, o nos sopla su energía?
.
Ídem, pared sur del "puente-caverna", el útero de la Magna Mater, la Diosa Tierra, propiciadora de toda fertilidad.
.
No hay que esforzarse mucho para reconocer, en esos huecos un rostro de ojos rasgados y boca abierta, imagen del genio o ninfa del río Nela. Y en esas grandes aberturas, circulares, superpuestas, el útero de la Madre Tierra, generador de toda abundancia y fertilidad. Elementos que delatan este lugar, como un templo natural de los primitivos habitantes de Puentedey.
La Virgen románica, que heredó este “feudo” sagrado, no hubo de esforzarse demasiado, tenía ya todos los elementos necesarios para continuar irradiando “magia”, en forma de milagros, durante siglos y siglos, manteniendo contentos a sus fieles hijos...
Salud y fraternidad.

lunes, 9 de junio de 2008

¿Dónde están las "claves"...?

Templo de Santiago, mediados s.XII, Agüero (Huesca).
.
Templo de San Juan de la Peña, s.XII, (Huesca).
.
Entre los numerosos signos lapidarios, estudiados por la glyptografía, sobresale con luz propia el símbolo de la llave. La más famosa es aquella, generosamente repetida sobre los sillares, que aparece en el templo de Santiago, en Agüero (Huesca). Otra llave, que no desmerece de la anterior, sino todo lo contrario a pesar de lo poco que ha dado que hablar, figura en el muro de la iglesia, hacia el claustro, en San Juan de la Peña (Huesca). Aquí se trata de una llave formidable, pues tiene doble paletón. Casi parece una de esas llaves modernas, llamadas “de seguridad”, imposibles de duplicar. Ambos ejemplares son únicos, hasta que alguien demuestre lo contrario, pues las otras llaves que hemos encontrado, como “marcas de cantero”, son figuras muy simples, reconocibles pero poco elaboradas, salvo quizá la de la Catedral de Tui (Pontevedra).
No existe unanimidad, sobre si debe atribuirse al Magíster creador de los edificios, a un compagnon anónimo, o se trata de una marca colectiva, de la logia que obró en estos lugares. Lo que no ofrece duda, es el simbolismo de la llave: objeto de poder, especie de “varita mágica”, que obra la maravilla de abrir y cerrar. Es tanto la obra a realizar, como el medio para su ejecución. Así, quien tiene la llave, la “clave”, tiene el poder de acceder y dar acceso, por lo que ésta es representación de la Iniciación y del Saber... No olvidemos, que la diosa Isis era representada con una llave en la mano.
Salud y fraternidad.

domingo, 8 de junio de 2008

Teorema románico de Pitágoras: 8 + 3 = 11...

Ermita del Santo Cristo de Cataláin, mediados s.XII, Garinoain (Navarra).
.
El laberinto románico depara toda clase de sorpresas, no es infrecuente que al volver un recodo te encuentres con que algún elemento, que pensabas único, tenga su réplica en otro templo. Sin embargo, resulta más raro que esa duplicidad ocurra con varios siglos de diferencia y muchos kilómetros de distancia.
.
Ermita Nuestra Señora de Oca, hastial oeste, s.IX-XII, Villafranca Montes de Oca (Burgos).
.
Hace poco, mostramos una pieza de piedra, con probable origen mozárabe, situada como ventana en la fachada oeste de la reconstruida ermita románica de Nuestra Señora de Oca, en Villafranca Montes de Oca (Burgos). Pues bien, en el hastial oeste de la ermita románica del Santo Cristo de Cataláin, en Garinoain (Navarra), hay otra ventana que parece una copia evolucionada de aquella de Villafranca. La única diferencia, significativa, es que el ejemplar de Villafranca consiste en una sola pieza de piedra, con ocho lóbulos, y la de Garinoain esta formada por sillares, que conforman once lóbulos.
.
Ermita del Santo Cristo de Cataláin, hastial oeste, mediados s.XII, Garinoain (Navarra).
.
¿Por qué extraños caminos transitó este modelo geométrico, tan particular, para “reencarnarse” al cabo de varios siglos y a tantos kilómetros? El origen de los lóbulos, en edificios medievales, se ha atribuido siempre a la arquitectura árabe peninsular, cuyos arquitectos eran en su mayoría mozárabes. Al emigrar, éstos, a los reinos cristianos, llevaron consigo tradiciones y formas constructivas, muchas de las cuales heredaron los canteros románicos. Tradiciones, formas, y simbolismo. Símbolos de raíz numérica, pitagórica, que en este modelo de ventana evoluciona del 8 al 11. Pura y simple espiritualidad matemática. No añadiremos más.
Salud y fraternidad.

lunes, 2 de junio de 2008

La Cruz de Oc, ¿un símbolo cátaro en el románico asturiano?

Templo de San Pedro, portada oeste, inicios s.XIII, Arrojo (Quirós, Asturias). [Diapositiva 2 agosto 1981].
.
La iglesia de San Pedro de Arrojo, en la comarca de Quirós (Asturias), a pesar de añadidos góticos y que, en los años 40, su nave fue completamente rehecha, conserva del origen románico una magnífica portada, de influencia normanda con arquivoltas en dientes de sierra, y el precioso ábside. Aunque éste, por haber cedido el terreno, tiene un acusado desplome y presenta inquietante grieta vertical.
.
Ídem, el ábside se ha desplomado al ceder el terreno bajo los cimientos. [Diapositiva 19 agosto 2000].
.
Por aquí pasaban peregrinos provenientes de la costa que, desde Oviedo, marchaban a unirse con el principal Camino de Santiago. Esto explicaría las influencias constructivas foráneas, debidas a algún maestro normando, o alguno nacional que hubiese aprendido de aquel sus características. Pero ¿explicaría dicha circunstancia, la existencia en sus muros de una cruz del País de Oc?
.

Ídem, ábside con la grieta que bordea el sillar de la misteriosa cruz. [Diapositiva 2 agosto 1981].
.
Al exterior del paño central absidal, casi a la altura del alero, esta cruz occitana inscrita en un círculo ocupa toda la altura del sillar. ¿Qué pinta aquí este símbolo nacional del Languedoc? No es el graffiti de un peregrino piadoso, nostálgico de su lejana patria, dejado al azar en un templo del Camino. Es el trabajo fino, obra de un hábil cantero, situado a considerable altura para que no pueda ser maltratado ni borrado por visitantes ocasionales y malintencionados. ¿Se trata del exvoto, de un peregrino rico, que pagó de su bolsa algunos de los sillares del templo, pues cuando pasó por aquí éste se hallaba en construcción? ¿Quizá se trataba de un noble occitano, escapado a la sangrienta destrucción del Languedoc por los cruzados franceses? [Guerras y persecuciones, iniciadas hacia 1200 y prolongadas durante más de cien años]. Tal vez ambas cosas, porque la edificación del templo de Arrojo tuvo lugar durante las guerras que, para apoderarse del país de Oc, realizaron los franceses utilizando el pretexto de la existencia allí de las comunidades de los cátaros.
.
Ídem, Cruz de Oc, del Languedoc, del País del idioma de la Oca. [Diapositiva 19 agosto 2000].
.
Además, a la incógnita del origen y autor del símbolo, se une el doble significado del mismo. Dicha cruz es única en heráldica, por lo que se denomina “cruz de Toulouse”. Está blasonada como cruz cléchée y pometada, lo primero porque sus brazos semejan el ojo de una llave, lo segundo por estar rodeadas de pomas: manzanas. En lenguaje heráldico, estas manzanas se conocen también como “bordones de peregrino”, es decir que caminan, que viajan, en este caso alrededor de una cruz que parece una estrella. Así pues, el sentido cabalístico de dicha cruz, estaría referido al ciclo cósmico del eterno retorno. La cruz-estrella sería el Sol, “peregrinando” por los doce signos del zodiaco, hasta completar las cuatro eras cósmicas, simbolizadas por las cuatro “manzanas” centrales.
.
Catedral de San Juan, Cruz Patte-d'Oie, piedra s.XII en claustro, Perpignan (Francia). [Diapositiva 12 agosto 1996].
.
Esta cruz conoció todavía otra variante, más “esclarecedora”, aquella que figura en la Catedral de San Juan de Perpignan (Francia), en un escudo románico del claustro. Sus brazos patados, en lugar de manzanas acaban en forma descarada como pies de ocas, es una cruz “patte-d’oie”, patas de Oca. Y, en sentido figurado, “patte-d’oie” significa: “encrucijada”, encrucijada de patas de oca. Lo que, además del sentido obvio de “Oca”, como símbolo del Languedoc, el “País de Oc”, del “Idioma de la Oca”, tiene el sentido de Oca, como animal sagrado celta, compañero de divinidades de las fuentes, manantiales y ríos. Un antecedente sagrado, propio de la Antigua Religión, que sobrevivió como símbolo nacional de un país que sintonizaba mal con la religión nueva y fue destruido por ella... Aunque, no todo se perdió.